Trastornos de Ansiedad: Ataques de Pánico

Ataques de Pánico
Los ataques de pánico son períodos que se caracterizan por tener un acceso brusco de miedo o malestar intenso, que puede durar de minutos a horas. Pueden aparecer en cualquier momento o lugar, aunque no haya nada que temer. Usualmente se confunde porque hace que las personas sientan que van a tener un ataque cardíaco, un desmayo o volverse locas. Suele diagnosticarse en personas entre 12 y 35 años, más mujeres que hombres
En este momento, el individuo siente las mismas sensaciones físicas y emocionales que experimentarían si sus vidas estuvieran realmente amenazadas y tiene una necesidad inevitable de huir del lugar o la situación temida. Y el hecho de no poder escapar físicamente de la situación hace que se acentúen los síntomas.
Todo esto sucede porque el sistema nervioso de algunas personas activa señales de alarma en momentos inapropiados.
Síntomas
Los síntomas más comunes de una crisis de pánico son:
·         Palpitaciones
·         Sudoración
·         Miedo a morir, a desmayarse, a perder el control o a volverse loco
·         Dolor en el pecho
·         Mareos
·         Temblores
·         Sensaciones de frío o calor, ahogos, náuseas y debilidad
·         Sensación de irrealidad (cambio en la percepción del entorno de un individuo, en donde el mundo a su alrededor parece irreal o desconocido)
·         Entumecimiento de extremidades
·         Sensación de hormigueo y atragantamiento.
·         Hiperventilación (se genera cuando el cuerpo no consume energía para lo que se preparó, cuando el individuo percibe que está haciendo algo se siente más seguro porque percibe que puede controlar algo en la situación)
Después del ataque hay un período de preocupación o inquietud por tener otro ataque de nuevo, también aparecen cambios significativos en el comportamiento destinados a evitar los ataques.
Otros Problemas
La mayoría de las veces este trastorno está acompañado de otro, especialmente de ansiedad (agorafobia), depresión (sufrido por el 30% de las personas con ataques de pánico) y problemas por abuso de sustancias.
Muchos individuos con agorafobia tratan de aliviar su ansiedad mediante la toma indiscriminada de psicofármacos sin el debido control médico, con lo cual generan una dependencia a los mismos.
¿Quiénes sufren trastorno de pánico y por qué?
Este trastorno es multifactorial (que puede ser social, étnico y económico). Las investigaciones indican que 3 de cada 100 personas sufrirá de este en algún momento de su vida.
La mayoría de los individuos que lo padecen tienen una predisposición biológica, características familiares, una elaboración distinta de su propio sistema de creencias o evento estresante que les generó la sensación de sentirse sobrepasado (muerte de una persona significativa, ruptura matrimonial, quebranto económico, mudanza a otra ciudad o país, aborto, etc.).

Tratamiento
Afortunadamente, el trastorno de pánico y la agorafobia son altamente tratables una vez que son diagnosticados. Usualmente tarda meses en curarse pero todo depende de la situación de cada individuo.
 Los tratamientos más exitosos son la terapia conductual (cambia el comportamiento habitual del individuo ante los ataques de pánico) [normalmente son técnicas de relajación y exposición gradual, introduce al individuo a esa situación temida; enseñándoles a afrontarla con éxito], terapia cognitiva (cambia las maneras en que la gente se ve a sí misma y a sus temores) [Se aplica la reestructuración de los pensamientos distorsionados en relación al problema] y medicación.

¿Cuándo contactar a un profesional médico?



Es recomendable que solicite una cita con su representante si los ataques de pánico están interfiriendo con su trabajo, las relaciones interpersonales o la autoestima. Llame al número local de emergencias o acuda con su representante de inmediato si presenta pensamientos suicidas.

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